En este post, cambiamos radicalmente nuestro contenido habitual y compartimos algo que hemos creido curioso e interesante. Se trata de una breve introducción a la historia del divorcio.
HISTORIA DEL DIVORCIO: LOS INICIOS.
Las primeras leyes sobre el divorcio se escribieron en tablillas de arcilla en la antigua Mesopotamia alrededor del año 2000 a. C.
De modo formal o informal, las sociedades, en distintas épocas y lugares, han establecido reglas para unir y separar parejas. Las parejas incas, por ejemplo, comenzaban con una unión de prueba, durante la cual el hombre podía enviar a su pareja a casa. Pero una vez que se formalizaba el matrimonio, no había forma de romperlo.
Entre los pueblos inuit, se desaconsejaba el divorcio, pero cualquiera de los cónyuges podía exigirle al otro un intercambio con otra pareja, siempre que los cuatro estuvieran de acuerdo.
HISTORIA DEL DIVORCIO: LA RELIGIÓN.
Siempre ha sido importante lo que estaba en juego sobre quién podía obtener el divorcio y por qué. El divorcio ha sido un frente para algunos de los problemas más urgentes de la sociedad, incluyendo el rol de la Iglesia, los derechos y libertades individuales o los derechos de la mujer.
Las autoridades religiosas, a menudo, han regulado el matrimonio y el divorcio. Los musulmanes en África, el Medio Oriente y Asia comenzaron a usar las reglas del Corán en el siglo VII d.C. Generalmente, el esposo puede divorciarse de su esposa sin causa, mientras que la esposa debe obtener el consentimiento de su esposo para divorciarse de él.
En Europa, las iglesias cristianas controlaron el divorcio a partir del siglo XI. La Iglesia Católica lo prohibió por completo y las iglesias protestantes lo permitieron en circunstancias restringidas, particularmente para el adulterio.
HISTORIA DEL DIVORCIO: LA REVOLUCIÓN.
A finales del siglo XVIII, se dieron una serie de cambios que, con el tiempo, formarían las leyes del divorcio en todo el mundo. Después de siglos de conflicto religioso, los europeos presionaron para separar los poderes eclesiásticos y estatal. Los tribunales seculares se hicieron cargo gradualmente de la educación, el bienestar, la salud, el matrimonio y el divorcio.
La Revolución Francesa marcó el inicio de la primera de las nuevas leyes del divorcio, permitiendo que hombres y mujeres se divorciaran por una serie de motivos, incluidos el adulterio, la violencia y el abandono, o simplemente por mutuo acuerdo. Aunque el progreso fue desigual, en general, este tipo de legislación se extendió en el s. XIX por Europa, América del Norte y algunas colonias europeas.
HISTORIA DEL DIVORCIO: ÉPOCA MODERNA.
Sin embargo, a menudo, el acceso de las mujeres al divorcio, permanece restringido en comparación con los hombres. El adulterio ha sido visto para las mujeres como algo más grave que en los hombres. Un hombre podía divorciarse de su esposa solo por adulterio, mientras que una mujer necesitaba una prueba de ese adulterio además de otra infracción. A veces, este doble rasero estaba escrito en la ley; otras veces, era porque los tribunales aplicaban las leyes de manera desigual.
La violencia doméstica de un hombre contra su esposa no fue considerada como motivo de divorcio hasta el siglo XX. Y aunque las nuevas leyes ampliaron las razones por las que una pareja podía divorciarse, también mantuvieron la ideología de sus predecesores religiosos: que una pareja solo podía separarse si una persona perjudicaba a la otra de manera específica.
Esta situación realmente se mantuvo durante mucho tiempo. Hasta bien entrado el s. XX, las parejas estadounidenses recurrían a actores para que se metieran en la cama con su pareja, completamente vestidos, y se hicieran fotos como prueba de infidelidad. Finalmente, en las décadas de los sesenta y setenta del s. XX, muchos países y estados adoptaron leyes de divorcio sin culpa, en las que cualquiera podía divorciarse sin demostrar perjuicio y, lo que es más importante, sin el consentimiento del otro.
La transición de las normas culturales y religiosas hacia las autorizadas por el estado siempre ha sido complicada e incompleta. La gente, a menudo, ha ignorado las leyes de sus gobiernos en favor de otras convenciones. Incluso hoy la Iglesia Católica no reconoce los divorcios concedidos por ley. En algunos lugares del mundo, como en algunas partes de la India, las leyes del divorcio al estilo occidental son vistas como una influencia colonial por lo que algunas comunidades practican el divorcio de acuerdo con otras reglas religiosas.
En otros casos, aunque la ley permita el acceso igualitario al divorcio, los prejuicios en el sistema legal, el estigma cultural o las presiones de la comunidad pueden hacer que sea mucho más difícil para ciertas personas, casi siempre mujeres. E incluso en los lugares donde las mujeres no están discriminadas legalmente o de otra manera, las condiciones sociales y económicas a menudo hacen que el divorcio sea más difícil para las mujeres. En la mayoría de países desarrollados, las mujeres experimentan pérdidas económicas mucho más que los hombres después del divorcio.
HISTORIA DEL DIVORCIO: LO QUE LA LEY NO PUEDE SOLUCIONAR.
En el mejor de los casos, el divorcio sin culpa moderno permite a las personas salir de matrimonios que las hacen infelices. Sin embargo, disolver un matrimonio casi nunca es tan sencillo como enviar a dos personas por distintos caminos. Lo que los divorciados se deben y cómo gestionan aspectos de una vida que compartieron siguen siendo cuestiones, tanto emocional como filosóficamente, complejas.
FUENTE: https://cutt.ly/pkjPaRF