Desobedecer una sentencia de familia tiene consecuencias tan importantes como el ingreso en la cárcel. Es el caso de esta mujer que ingresó en prisión por desobedecer reiteradamente los regímenes de visitas.
La madre incumplió repetidamente los regímenes de visitas que se fueron fijando desde 2012, obstaculizando la relación entre el padre y la menor. Impidió los encuentros en el punto de encuentro, fijado en las resoluciones judiciales y establecidos según las recomendaciones del equipo psicosocial.
Su actitud fue reflejada tanto en los informes de los profesionales del punto de encuentro familiar, como en los del equipo psicosocial. A pesar de las advertencias del Juzgado, la madre siguió incumpliendo.
En 2018, se produjo la modificación de medidas, pasando a un nuevo régimen de visitas en el que el padre podía ver a su hija dos días entre semana, fines de semana alternos y la mitad de las vacaciones.
Durante estos años, la madre siguió incumpliendo, lo cual produjo la apertura de distintos procedimientos en los Juzgados de lo Penal por delito de desobediencia (art. 550 CP), y uno de ellos llegó a juicio. Se le llamó la atención y se le suspendió el ingreso. No obstante, volvió a incumplir y esta vez no cupo mantener la suspensión, ingresando en prisión. La condenada pidió el indulto, pero el Ministerio se lo denegó.
En los Juzgados no constaban denuncias por maltrato contra su ex pareja y el equipo psicosocial, que valoraron a la menor y a la familia, no creen que la niña haya sido agredida por su padre. Dada la situación familiar el Juzgado notificó a los servicios sociales para que custodien a la niña.